Arenque aterriza (o más bien nada) en la ballena para liarla como toca. Tres tipos, cero vergüenza y canciones que van a más de 165 bpm. Guitarras rápidas, estribillos pegajosos y ese punto entre el caos y el “no sé qué está pasando, pero me encanta”. La Fishband valenciana viene a demostrar que lo suyo no es postureo: es ruido, sudor y temazos directos a la cabeza. Si te gustan los conciertos donde sales un poco sordo pero muy contento, este es tu sitio.


